Método Ivy Lee: planifica tu día como lo hacen los líderes más efectivos

La productividad no siempre depende de trabajar más horas, sino de saber priorizar lo que realmente importa.
A principios del siglo XX, el consultor en eficiencia Ivy Lee desarrolló un método tan simple como poderoso que ha sido utilizado por líderes empresariales y ejecutivos durante décadas.
El método Ivy Lee promete claridad, enfoque y resultados con solo seis pasos que cualquiera puede aplicar en su rutina diaria.
¿En qué consiste el método Ivy Lee y cuál es su origen?
El método surgió en 1918, cuando Ivy Lee asesoró a Charles M. Schwab, presidente de la compañía Bethlehem Steel.
Su propuesta fue sencilla: cada noche, escribir las seis tareas más importantes para el día siguiente, ordenarlas por prioridad y enfocarse en completarlas una por una.
El secreto radica en su simplicidad: en lugar de dispersarse con listas interminables, el sistema obliga a identificar lo esencial y evitar distracciones.
Schwab quedó tan impresionado con los resultados que recompensó a Lee con una considerable suma de dinero, reconociendo el impacto de su estrategia en la productividad de toda la empresa.
¿Cómo aplicar el método Ivy Lee en tu día a día?
Poner en práctica este sistema es muy fácil. Estos son los pasos:
- Al final de la jornada, escribe las seis tareas más importantes que debes realizar mañana.
- Ordénalas por prioridad, de la más crucial a la menos relevante.
- Al día siguiente, empieza con la primera y no avances hasta completarla.
- Sigue el orden establecido sin saltar entre pendientes.
- Si sobra tiempo, pasa a las siguientes tareas.
- Al finalizar el día, transfiere lo que no lograste concluir a la lista del día siguiente.
Este método no busca hacer más, sino hacer lo que de verdad tiene impacto, evitando la parálisis por sobrecarga de actividades.
Beneficios de organizarte con el método Ivy Lee
- Mayor enfoque: al trabajar en una sola tarea a la vez, reduces la dispersión mental.
- Menos estrés: ya no tienes que recordar todo lo que debes hacer, la lista se convierte en tu guía.
- Disciplina y constancia: genera un hábito sencillo que refuerza la toma de decisiones.
- Resultados medibles: al priorizar, mejoras tu eficiencia y terminas lo que realmente importa.
No se trata de un truco milagroso, sino de un sistema probado que simplifica la planificación y ayuda a alcanzar metas con más claridad y menos desgaste.
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